El aporte de ser diferentes

“Yo cansado, sube-baja, sube-baja…” comentaba frecuentemente Francisco Jiménez a su jefe – el gerente general de Dimerc, Adolfo Gana. Francisco es un joven con síndrome de Down, que desde hace más de dos años trabaja en la empresa, formando parte de un piloto de inserción laboral de personas con discapacidad que ya cuenta con dos jóvenes con síndrome de Down entre sus filas.

El sube-baja, al que se refería es al desplazamiento que debe realizar para la distribución de memorándum a los distintos funcionarios; esta tarea fue la primera que tuvo que realizar Francisco al ingresar a la empresa. Como no sabe leer, sus compañeros de trabajo se las ingeniaron para encontrar un método para que pudiera realizar su labor. Le adjuntaban a cada memo una foto del empleado al que tenía que entregarle el documento, hasta que pudiera identificarlo fácilmente de memoria. Al recorrer las oficinas –subiendo y bajando- los tres pisos del edificio- siempre recibe ayuda, muchos lo orientaban y le mostraban sus credenciales para que comprar las fotos.

“La idea nació en el 2007, cuando asumí la Gerencia General. Definimos como nuestro objetivo convertir a Dimerc en un gran lugar para trabajar; sentíamos que el mundo del trabajo no es solamente un sitio para producir, sino que también debía ser un espacio donde la persona pudiera sentirse cómoda, contenta, pudiendo desarrollar sus capacidades y habilidades en un clima laboral propicio para hacerlo” explica Adolfo Gana. Y en esa transformación las personas con discapacidad tienen mucho que aportar”.

“Esta visión de cambio o de transformación del mundo del trabajo que soñábamos ha sucedido en nuestra empresa. En los años junto a pancho han aumentado la creatividad, iniciativa y la innovación para hacer las cosas, no sólo para facilitarle las tareas a él, sino como una actitud general. Pancho tiene problemas para hablar y no sabe leer, entre otras limitaciones, lo cual no sabíamos cuando llegó. Era más complejo de lo que esperábamos y de alguna manea o que hemos vivido junto a él ha sido un aprendizaje para toda la empresa donde hemos tenido que adaptarle un currículum especial, más que ofrecerle un cargo”.

Con el aprendizaje desarrollado por la experiencia con Francisco, la empresa buscó un nuevo desafío, incorporando a Teresita Camus como trabajadora en la sucursal de Dimerc tiene en la comuna de Providencia. Para apoyar este proceso y entregar más herramientas a la empresa en el tema de inclusión laboral de personas con discapacidad, hoy cuentan con un mediador laboral que les ayuda y capacita para superar las dificultades que se pueden presentar, lo que contribuye a crear un ambiente mucho más humano y empático.

Todavía hay mucho camino por recorrer para la inclusión de personas con capacidades diferentes. Algunas empresas que se han atrevido a integrarlas han comprobado que en esta inclusión la organización logra desarrollar ambientes más creativos, inclusivos, alegres y armónicos.

Así, han transcurrido el tiempo en el cual Francisco y Teresita se han convertido en parte importantes del alma de Dimerc y han favorecido a mejorar el ambiente de trabajo generando espacios más relajados, alegres y espontáneos.

Luego de todo este aprendizaje, Adolfo Gana cree que las principales claves para tener éxito en la inserción laboral de personas con discapacidad se resumen en tener la convicción de que las personas con discapacidad con un aporte al trabajo desde sus capacidades y habilidades. Nuestra experiencia ha tenido dificultades, pero nos ha enriquecido enormemente, ya que nos ha permitido descubrir que muchas veces estas dificultades tienen que ver con nuestros prejuicios y desconocimiento al momento de interactuar con una persona con discapacidad y no con las capacidades como trabajador de esta persona.

Comenzando por el principio

La empresa Lo Saldes también se ha atrevido a incorporar personas con capacidades diferentes. Ellos buscaron la ayuda de Coanil, lo que les facilitó enormemente la tarea ya que esta corporación acompaña al joven trabajador. A la empresa y a sus compañeros de equipo y se preocupa de postular a los cargos ofrecidos a jóvenes con las competencias necesarias para ejercerlos. “No necesariamente la persona que tiene menos discapacidades es la mejor candidata, más que las limitaciones, lo importante es que tengan las competencias necesarias”, explica Magdalena del Piano, a cargo del área de inserción laboral de la fundación.

La iniciativa de Lo Saldes partió hace un año cuando el gerente de Recursos humanos, Carlos González, asumió el cargo: “Se hizo el levantamiento por parte de Coanil, se evaluó las competencias del cargo, y también se trajo en una primera etapa a una persona a modo de prueba con resultados muy positivos. Hoy hay cuatro personas en producción en labores de empaque y cuatro en copería en distintos locales” y agrega: “Sin labor de Coanil, la empresa no podría hacer este tipo de proyectos”.

Para González, “todo lo que se ha hecho no es al azar, es pensando primero en la persona que se incorpora a un buen puesto de trabajo, que le sea agradable, pero también nos preocupamos de la empresa, aquí no ha beneficencia, yo puedo tener la posibilidad de desarrollar un proyecto esperando que me de buenos resultados, pero no voy a poner en riesgo la empresa”. Con orgullo cuenta el caso de Zenaida Vivar, quien luego de lograr una estabilidad económica a través de su trabajo en la compañía se independizó y ahora vive en un departamento junto a un grupo de amigas. Tanto para el ejecutivo como para sus compañeros de trabajo fue algo muy emocionante, incluso asistieron a la inauguración.

Esta posibilidad es parte del proyecto que realiza Coanil: “Cuando los chicos pertenecen a hogares de la fundación tienen un proceso de egreso. Dentro de ese proceso – y luego de asegurarnos que tienen un trabajo estable- pasan a vivir, siempre en grupo, en casa independientes que se ubican cerca del hogar para que podamos supervisarlos y apoyarlos”, explica Magdalena Delpiano, encargada del área de inserción laboral de la fundación.

De la aceptación a la transformación

“La inclusión es el respeto. Es imposible incluir sin respetar. Y respetar sin incluir”, escribe Marco Antonio de la Parra en su obra “El libro de David”, donde relata las conversaciones que mantuvo en un periodo prolongado con un joven con síndrome de Down, a quien descubrió verdaderamente a través de sus reflexiones. “Pido un deseo por ti David. Que nunca más un niño diferente esté condenado al aislamiento, a la discriminación, a ser separado de los demás, que el mundo sea uno para todos”, agrega el autor.

Quizá nuestro país está lentamente descubriendo el valor que tienen las personas con capacidades especiales. Ellas son agentes de cambio, agentes transformadores y cuando una sociedad y empresa se atreve a mirar la discapacidad y a caminar con ella con convicción, ocurre una transformación profunda que se traduce no sólo en una mejor productividad, sino también en una mejor calidad de vida y en personas más felices.

*Adpatación del Artículo “Inserción laboral de personas con discapacidad: El aporte de ser diferentes” en Revista Desafío n° 85.

This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.